Gris sobre negro, claro sobre oscuro, sombra sobre luz. Nubes que se atraviesan unas sobre otras. Otra contra una.
Agua turbulenta que acosa a su propia sombra y arrasa, arrasa a cada vida en cada paso sumergiendo el cielo en la tierra, sepultando.
Imagen de la vida en un todo que va rompiendo cada partícula gota a gota, quizás sea la muerte que intenta invadir con su eternidad y encuentra obstáculos no tan dóciles que se resisten a morir, hasta morir.
O también la vida que refuerza con un muro cada nacimiento que surge de un holocausto.
Pero si todo es gris y negro, sus matices son los que emergen resistiendo a la fuerza de lo infalible.
Excepto el negro puro que desciende o asciende según lo veas.
Como un vórtice que absorbe o un torbellino que arrasa, ambos al infinito.
7-6-2010