Oigo caer infinitas gotas
la lluvia es testigo
del centelleante refucilo
de dos nubes amantes
y caminas con tus manos asomadas,
húmedas,
en el vendaval surcado de luz
y tu alma traviesa,
mueve las cuerdas
tu música estelar
ondula en el éter
y tomas la flor
de mi desierto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario